La imagen y su texto alt
Pon una foto real y ligera de la categoría. El texto alternativo (alt) describe qué se ve e incluye tu palabra clave: orienta a quien no puede ver la imagen y da contexto. Con un tamaño fijo evitas saltos al cargar.
Ver másGuía · Topbar
Barra utilitaria superior (la franja por encima del menú). Cada punto se alimenta de
src/config/site.ts (fuente única); no se escribe a mano. Esto es lo que va en cada lugar:
Propuesta principal
Lo primero que se lee: una frase corta que posiciona la marca. El logotipo NO va aquí — va en el Header, justo debajo.
Dato SITE.tagline
Horario
Señal de disponibilidad y confianza. Se oculta en móvil para priorizar el teléfono y WhatsApp.
Dato CONTACT.schedule.display
Teléfono
Contacto directo con clic-para-llamar. El enlace tel: lo construye telUrl(), no se escribe a mano.
Dato CONTACT.phone · telUrl()
CTA principal de contacto. El enlace SIEMPRE se arma con waUrl(); el mensaje precargado sale de WA_MESSAGES.
Dato waUrl(WA_MESSAGES.cotizar)
Edita en src/components/TopBar.astro · src/config/site.ts
Es una guía, no un sitio de cliente: cada bloque te dice QUÉ poner y DÓNDE
editarlo. Los datos viven en src/config/site.ts.
Es lo primero que se ve. Un H1 único con tu propuesta (incluye ahí tu palabra clave principal) y, debajo, una sola línea que la resuma sin tecnicismos.
Qué incluir. El hero es tu primera impresión y solo tienes unos segundos: en ese instante el visitante decide si se queda. Resuélvelo con un H1 único que diga, en lenguaje claro, qué ofreces y para quién —ahí va tu palabra clave principal, sin forzarla—. Debajo, una sola frase de apoyo que sume el beneficio concreto o despeje la duda más común. Cierra con una o dos acciones, la principal primero, para que el siguiente paso sea obvio. El logotipo vive en el Header: aquí manda el mensaje, no la marca.
Cómo redactarlo. Escribe para una persona, no para un buscador: parte de una necesidad real y promete solo lo que puedas demostrar. Cambia los adjetivos por hechos —«entrega en 48 horas» convence más que «súper rápido»— y apóyate en verbos concretos. Léelo en voz alta: si suena a folleto, reescríbelo hasta que suene a alguien que de verdad sabe del tema. Evita varios H1, párrafos eternos, tecnicismos y promesas vagas; cuando dudes, recorta. Todo esto vive en el componente Hero —title, accent, subtitle y descRight—: esto que lees es, justamente, el ejemplo.
Catálogo
Cada tarjeta arma una categoría como si fuera un producto: imagen, título, un texto breve y atajos a las subcategorías. Las cuatro de abajo te muestran, parte por parte, qué poner en cada una y cómo redactarla.
Aquí tu oferta deja de ser una lista larga y se vuelve un mapa: agrupas lo que vendes en pocas categorías que cualquiera entiende de un vistazo. Cada tarjeta funciona como una mini portada —una imagen real, un título con la palabra que la gente busca y una frase que adelanta qué hay dentro—, así el visitante pasa de «¿qué venden aquí?» a «esto es justo lo que necesito» en segundos. Es la diferencia entre una bodega amontonada y una tienda bien señalizada.
Para que funcione, ordena las categorías como las piensa tu cliente, no como las archivas tú: agrupa por lo que la gente busca, nombra cada una con su término real y mantén el mismo criterio en todo el sitio. Redacta cada tarjeta para una persona —un beneficio concreto, la palabra clave sin forzar y un motivo para confiar— y deja que los atajos a las subcategorías hagan de guía. Bien armado, todos ganan: el visitante encuentra antes y los buscadores entienden tu estructura y llegan a tus páginas internas.
Pon una foto real y ligera de la categoría. El texto alternativo (alt) describe qué se ve e incluye tu palabra clave: orienta a quien no puede ver la imagen y da contexto. Con un tamaño fijo evitas saltos al cargar.
Ver másEl título de la tarjeta va como H3 y respeta el orden de la página: H1 en el hero, H2 en la sección, H3 en cada tarjeta. Nómbralo con la palabra clave de la categoría: claro, corto y fácil de escanear.
Ver másUna o dos frases que unen el beneficio con tu palabra clave y una señal de confianza. Escribe para la persona, no para el buscador: la palabra clave entra natural, nunca apilada. Apunta a 120–160 caracteres.
Ver másEnlaces a las subcategorías con texto real ("Línea profesional", "Accesorios"): le dan al visitante el atajo exacto y conectan con las páginas hijas. Cierra con un solo botón claro, sin competir con otros.
Ver másLa categoría a fondo
Esta es la primera tarjeta del catálogo vista por dentro. Una buena imagen de categoría no es decoración: es lo primero que mira el visitante y, en menos de un segundo, le confirma si está en el lugar correcto. Por eso conviene una foto real —no un genérico de banco— que muestre el producto o servicio tal como es y que pese poco para no hacer esperar.
El texto alternativo (el atributo alt) es su pareja invisible: describe en una frase qué se ve, con la palabra clave de la categoría incluida con naturalidad. Ayuda a quien navega con lector de pantalla y da contexto a quien, por una conexión lenta, no alcanza a ver la foto. Si además fijas su ancho y alto, el hueco queda reservado y la página no «salta» mientras carga.
La categoría a fondo
El título es el letrero de la tarjeta: en dos o tres palabras le dice al visitante —y al buscador— de qué trata esta categoría. Va como H3 porque respeta el orden de la página: un solo H1 en el hero, los H2 abren cada sección y los H3 nombran cada tarjeta. Ese escalonado no es capricho, es el índice que la gente y los lectores de pantalla siguen para ubicarse sin perderse.
Para que funcione, nómbralo con la palabra clave de la categoría, no con un nombre interno ni un juego de palabras: claro, corto y fácil de escanear de un vistazo. Mantén un nivel por escalón —no saltes de H2 a H4— y evita repetir el mismo título en varias tarjetas. Un buen título se entiende fuera de contexto: si alguien lo lee solo, sabe exactamente a dónde llega.
La categoría a fondo
El texto de venta es ese párrafo corto bajo el título: una o dos frases que convierten una categoría en una razón para entrar. Su trabajo es unir tres cosas —el beneficio concreto, la palabra clave de la categoría y una señal de confianza— sin que se note el esfuerzo. No describe lo obvio («aquí hay productos»); responde la pregunta que el visitante trae en la cabeza: ¿esto me sirve y por qué contigo?
Escríbelo para la persona, no para el buscador: la palabra clave entra natural, nunca apilada ni repetida. Cambia los adjetivos por hechos —«entrega en 48 h» pesa más que «el mejor servicio»— y cierra con algo que dé seguridad: años de experiencia, garantía o una certificación. Apunta a 120–160 caracteres: lo justo para decir lo importante y que se lea de un vistazo. Si suena a folleto, recórtalo hasta que suene a alguien que sabe del tema.
La categoría a fondo
Al final de cada tarjeta van los atajos: enlaces a las subcategorías con texto real —«Línea profesional», «Accesorios», «Refacciones»— y un solo botón que lleva a la categoría completa. No son decoración: le dan al visitante el camino exacto a lo que busca sin obligarlo a volver al menú, y de paso tejen los enlaces internos que conectan la categoría con sus páginas hijas.
La clave está en el texto del enlace: que diga a dónde lleva, no «clic aquí» ni «ver». Usa el nombre real de la subcategoría —es lo que la persona reconoce y lo que da contexto a la navegación—. Cierra con un único botón claro, sin tres llamadas compitiendo entre sí: una acción principal por tarjeta. Cuando todo apunta al mismo lugar, el visitante avanza sin dudar.
La empresa
El bloque que cuenta quién está detrás del negocio: a qué se dedica, cómo trabaja y por qué se puede confiar en él. Es de los más decisivos de la página —la gente le compra a quien entiende y le da confianza—.
Es el bloque donde el negocio deja de ser una marca anónima y se vuelve alguien con nombre, trayectoria y forma de trabajar. Antes de pedir precio o agendar, la gente quiere saber con quién trata: aquí se lo dices en tres movimientos —qué haces, cómo lo haces y con qué lo respaldas— para que la decisión deje de ser un salto al vacío.
Lo que convierte es la concreción: cambia los adjetivos por hechos —años, proyectos, garantías, tiempos— y habla como una persona, no como un folleto corporativo. Es, además, el contenido de experiencia y confianza que sostiene tu reputación dentro y fuera del sitio. Redáctalo una vez, con datos reales, y tendrás el argumento que más pesa cuando alguien duda entre tú y la competencia.
Aquí va, en lenguaje claro y sin tecnicismos, a qué se dedica el negocio y para quién: el producto o servicio principal, el problema que resuelve y el tipo de cliente al que sirve. Dos o tres frases bastan para que cualquiera entienda en segundos qué ofreces y si está en el lugar correcto.
Es la base de la confianza: nadie le compra a lo que no entiende. Habla de beneficios concretos, no de una lista de tareas, e incluye con naturalidad la palabra clave de tu actividad.
El método
Resume tu forma de trabajar en pasos claros: cómo entregas, en qué te apoyas y qué te hace distinto del resto.
La prueba
Respáldalo con hechos —procesos, materiales, tiempos, garantías— en vez de adjetivos vacíos como «los mejores».
La cercanía
Habla como una persona, no como un folleto: trato directo, lenguaje claro y solo la promesa que de verdad puedes cumplir.
Por qué elegirnos
De tres a seis razones concretas —beneficios para el cliente, no adjetivos— que responden, de un vistazo, «¿por qué tú y no otro?». Cada una con su ícono, su dato y una frase que lo respalda.
Este bloque responde la pregunta que el visitante trae sin decirla: «¿por qué contigo y no con el de al lado?». No es presumir: es darle motivos concretos para quedarse. Funciona porque convierte tu propuesta en beneficios que se entienden en segundos —qué gana la persona al elegirte, no una lista de lo que haces—.
La regla es la misma de toda la guía: hechos, no adjetivos. Un dato corto («respuesta en menos de 4 h», «garantía de 12 meses») convence; «los mejores» no dice nada. Quédate en tres a seis razones —las que de verdad te distinguen—, cada una con su ícono y su cifra. En un sitio real, cámbialas por tus diferenciadores reales.
Escríbenos y te contestamos en horas, no en días. Recibes un primer diagnóstico claro y los siguientes pasos desde el primer mensaje, sin filtros ni esperas.
Cada trabajo queda respaldado por una garantía clara y por escrito. Si algo falla dentro del periodo, volvemos y lo resolvemos sin costo ni discusiones.
Recibes una cotización detallada antes de empezar: materiales, mano de obra y tiempos. Lo que acordamos es exactamente lo que pagas, sin extras de última hora.
Hablas siempre con quien hace el trabajo, no con un conmutador. Una sola persona te acompaña de la cotización a la entrega, con comunicación clara en cada paso.
Usamos materiales y procesos que cumplen la norma aplicable. Te mostramos evidencia del avance y del resultado para que lo verifiques, no para que confíes a ciegas.
Trabajamos en tu área y conocemos sus accesos y tiempos. Llegamos puntuales y damos seguimiento de cerca, con presencia real donde estás.
Astro · metadatos
Antes que nada se eligen 3 palabras clave y se construyen las metas sobre ellas: el title en 3 módulos (kw1 primero, sin marca) y la description que abre con la kw1 y teje las 3 sin sobreoptimizar.
Los metadatos son lo que tu página dice de sí misma antes de que alguien la abra: el título y la descripción que aparecen en una lista de resultados o cuando compartes el enlace. Aquí eliges tres palabras clave por orden de importancia y construyes ambos sobre ellas —el título arranca con la principal, sin la marca pegada, y la descripción abre con ella y teje las otras dos con naturalidad—.
El oficio está en la mesura: decirlo una vez, claro, para una persona que ojea una lista de opciones —no apilado ni repetido para «verse optimizado»—. La demo lo muestra de las dos formas, bien y mal, y la misma regla (metaAudit) marca sola la versión recargada. Unas buenas metas dan un empujón; el peso de verdad sigue en el contenido de la página.
Hoja de ruta
Cada tipo de página (home, categoría, ficha, artículo…) tiene su layout listo en src/layouts/. Reúsalos: tú defines el contenido y el layout pone la estructura, así no rehaces el armazón en cada página.
Un sitio no es una página repetida: son unos pocos tipos de página, cada uno con su trabajo —la home presenta, la categoría lista, la ficha de producto o servicio vende el detalle, el artículo explica—. Nombrarlos desde el principio (home, categoría, ficha, artículo, directorio) te da el mapa de qué construir y en qué orden.
Cada tipo ya tiene su layout esperando en src/layouts/, hecho una vez y reutilizable: tú traes el contenido y el layout trae la estructura —header, espaciados y bloques en su sitio—. Así nunca rehaces el armazón página por página; solo lo llenas. La lista de abajo marca lo que ya está cableado y lo que viene después.
No. Es una plantilla-guía: un sitio dummy de referencia para construir futuros sitios Astro. Los datos (teléfono, dirección, catálogo) son DEMO y se reemplazan en site.ts.
Casi todo vive en src/config/site.ts (identidad, contacto, taxonomía, mensajes de WhatsApp). El catálogo vive en src/content/ y la marca (colores, tipografía) en src/styles/tokens.css.
Para catálogo, agrega un Markdown en src/content/productos o src/content/servicios y aparece solo. Para páginas nuevas, crea un .astro en src/pages/ usando un layout de src/layouts/.
El sistema prioriza la conversión por WhatsApp: respuesta inmediata, sin fricción y con mensaje pre-armado por intención (WA_MESSAGES). Todos los enlaces se generan con waUrl().
Edita las variables de src/styles/tokens.css (sobre todo --c-primary y las fuentes). Todo el sitio se reviste solo: es la fuente única de diseño.